Mitos y realidades del CBD vs el Cáncer

¿El Cannabis Cura el Cáncer?: Mitos y Verdades

En la búsqueda de un tratamiento que sea eficaz y seguro en el manejo de pacientes con cáncer, se ha observado en investigaciones clínicas que el cannabis medicinal puede llegar a ser un gran aliado en el control de algunos síntomas. 

Sin embargo, han surgido varios mitos respecto a su uso y afirmaciones entusiastas que aseguran que el cannabis cura el cáncer; una de las ideas erróneas que  terminan por desprestigiar finalmente el uso de la marihuana con fines medicinales, al pintarlo como una “droga milagrosa”. Esto termina defraudando y desilusionando a quien cayó en estas falsas expectativas. Y, aunque hay sin duda estudios que apoyan el uso de los cannabinoides para tratar ciertos síntomas en los pacientes con cáncer, con la información que tenemos a la fecha de ensayos clínicos (en humanos), afirmar que tiene un “poder curativo” no es del todo preciso.

El cáncer es la segunda causa de mortalidad a nivel global. En 2020 alcanzó a 19,3 millones de personas y cobró la muerte de diez millones de vidas en el mundo.  Ese mismo año en el continente de América se registaron cuatro millones de casos nuevos y alrededor de 1,4 millones de personas murieron  por cáncer. También se prevé que para 2040 el número de casos nuevos de cáncer por año aumentará en un 50% aproximadamente, según informó la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

 Y, a pesar que algunos estudios aseguran que 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 2 hombres padecerá de cáncer en su vida, al menos un 30% se podrían evitar si son detectados a tiempo.  Entre los factores de riesgo se encuentran, desde luego, los genéticos, ambientales y familiares; pero también los relacionados con la alimentación, infecciones crónicas, la pobre ingesta de frutas y verduras, la falta de actividad física, el alto consumo de tabaco y alcohol.

Para comenzar con este tema es fundamental entender qué es el cáncer; la OMS lo define como un grupo de enfermedades que se caracteriza por presentar un crecimiento anormal y una diseminación incontrolada de células. El cáncer puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, invadir el tejido circundante y hacer metástasis a distancia en estadíos avanzados de la enfermedad. 

 De acuerdo con el Instituto Nacional de Cáncer en Estados Unidos los tipos de cáncer más comunes son: mama, pulmón, próstata, colon y recto, melanoma, cáncer de vejiga, linfoma no Hodgkin, cáncer renal, carcinoma endometrial, leucemia, cáncer de páncreas, cáncer de tiroides y carcinoma hepático.

¿CURA EL CÁNCER?

Desafortunadamente, la realidad es que hoy en día no existe una cura como tal para todas las enfermedades oncológicas; sobre todo cuando éstas se encuentran en estadíos avanzados. Todo dependerá del tipo de cáncer que se padezca y del momento en el cual se realice el diagnóstico y se inicie con el tratamiento especícfico. Por eso es fundamental hacer hincapié en la prevención a través de un estilo de vida saludable y atención médica de forma regular. Esto permitirá realizar oportunamente pruebas de detección temprana.

Por otra parte, sin duda vivimos en una era en la que, entre tanto exceso de información, hay cabida a las famosas ‘fake news’. Por ejemplo, las que hablan sobre el cannabis como la fuente de la sanación frente al cáncer. ¿Realmente esto es verdad? 

 Primero, merece la pena resaltar de dónde surgen estas noticias falsas. Según un estudio, podría ser el resultado de tres tendencias sociales: el incremento en el interés en terapias alternativas o complementarias, la propagación de desinformación online y por redes sociales, y la creciente legalización del cannabis tanto para uso adulto como para fines medicinales; que ha favorecido el aumento en su consumo, inclusive en algunos casos sin sustento científico. Sobre todo el primer punto es muy interesante, con un aumento significativo en el uso de terapias alternativas para el tratamiento del cáncer; de un 25% de pacientes en las décadas de los 70s y 80s, a un 49% a partir del 2000.  Además, el uso de las redes sociales ha incrementado de forma drástica en los últimos años, pasando del 5% en el 2005 a 69% en 2018.

¿De dónde surgen estas noticias? Además de estos fenómenos sociales que mencionamos, también pueden ser originadas por algunas noticias muy difundidas que llegan a ser confusas y que malinterpretan los resultados de algunas investigaciones. Por lo tanto, si bien es cierto que se ha explorado el efecto anticáncer del cannabis en estudios preclínicos (es decir, en modelos animales y líneas celulares) y se han obtenido resultados relevantes y prometedores, todavía hace falta mucha investigación sobre el posible efecto curativo del cannabis en humanos. Por este motivo, no es preciso extrapolar los resultados de los estudios preclínicos y aplicarlos a la realidad que hoy padecen los pacientes con cáncer. 

De forma interesante, en un estudio muy específico realizado en España se incluyeron nueve pacientes que padecían de un tipo de cáncer agresivo a nivel cerebral conocido como Glioblastoma Multiforme. El tratamiento estándar había fallado previamente, por lo cual se administró localmente (directamente en el tumor) delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) a través de un catéter. Aunque en este estudio piloto se encontraron signos de reducción en el tamaño tumoral, no hubo un impacto significativo en la sobrevida. Es decir que todos los pacientes fallecieron a pesar de los efectos producidos por el THC a nivel del tumor. 

Por lo tanto, por ahora no es posible afirmar que el cannabis medicinal tiene efectos curativos en pacientes con cáncer. Esto, en lugar de desalentar, refuerza la importancia de desarrollar más investigaciones clínicas (en humanos) que permitan dar respuesta certera a este tema.

¿EN QUÉ CASOS ES ÚTIL?

Hasta el 70% de los pacientes con cáncer presenta dolor, como consecuencia de la enfermedad maligna y/o de su tratamiento (ejemplo, cirugía, quimioterapia, radioterapia). El tratamiento convencional del dolor oncológico incluye una estrategia multimodal que busca controlar la intensidad del dolor y mejorar los síntomas secundarios asociados (como insomnio, ansiedad, depresión, falta de apetito etc.) a través de diversas herramientas. Éstas incluyen los medicamentos opioides, procedimientos intervencionistas, terapia psicológica y/o psiquiátrica, acondicionamiento físico, entre otros.

Sin embargo, en ciertos casos, la falta de efectos terapéuticos y/o la presencia de efectos secundarios asociados a algunos de estos tratamientos abre las puertas a otras opciones terapéuticas que complementen de forma segura y que actúen como coadyuvantes en el manejo de los síntomas asociados al cáncer. Tal es el caso de los cannabinoides, que aparecen como una herramienta a considerar en casos específicos. 

Es importante resaltar que, antes de iniciar un tratamiento a base de cannabinoides, es indispensable hacer una valoración completa del paciente con cáncer. También se debe determinar que no haya contraindicaciones relativas y/o absolutas para terapia con medicamentos a base de cannabis; y evaluación objetiva para determinar si el paciente es candidato o no a recibir cannabis medicinal como adyuvante en el control de síntomas. También es fundamental aclarar al paciente y su familia que el tratamiento con cannabinoides no tiene fines curativos; y que la evidencia clínica actual solo respalda el uso de terapia cannabinoide para el control de síntomas asociados al cáncer y a su tratamiento. A saber: dolor, insomnio, ansiedad, náuseas y vómito secundarios a la quimioterapia, falta de apetito y depresión.

Por eso, y para concluir, una vez más queda en evidencia la máxima necesidad de continuar con los estudios pertinentes que arrojen conclusiones certeras y que, finalmente, puedan mejorar el bienestar de miles de personas hoy y en un futuro.